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Podcast 9: Encontrando la raíz del problema

Hoy tenemos a una invitada muy especial, ella es Paula Landinez, una bogotana de 31 años quien tuvo bulimia por más de 8 años.
Hace 7 años está felizmente recuperada, es apasionada por los animales, disfruta de hacer Pilates, tomar un buen vino y viajar.
La recuperación le ha permitido ser una mujer trabajadora, soñadora, visionaria y muy apasionada por lo que hace.

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Podcast 8: Hola bajón

Una noche de terror me dejó este escrito.

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Podcast 7: Siendo mi propia rival

Las personas juzgan a quienes padecen un trastorno alimenticio diciendo que se trata de una enfermedad de mujeres caprichosas o huecas. Quienes tenemos un trastorno alimenticio tememos que al confesar lo que nos está sucediendo, no se nos apoye pero sí se nos señale. Es por eso que la mayoría callamos y simplemente esperamos superar la enfermedad o terminar en muy malas condiciones para buscar ayuda.
La bulimia y la anorexia son enfermedades silenciosas que van arrebatando nuestra salud física y emocional. Sólo cuando llegamos a cierta conciencia. podemos desprendernos de esos fantasmas.
Hoy Karen Guarnizo de 25 años, psicóloga y quien actualmente está haciendo una maestría en sexología y terapia de pareja, nos cuenta su historia.

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Podcast 6: Aprender a decir NO

¿No es la palabra que más nos cuesta decir? Como mujer, me pongo a pensar por qué a mi, en lo personal, me ha costado tanto durante mi vida decir la palabra “No”. Incluso llego a sentir que como mujeres, se nos educó siempre facilitadoras y buenas para responder sí. No se nos educa que nuestra posición debemos hacerla valer y frente a lo que no nos gusta o no parece , podemos decir NO. Esto para la cotidianidad y también para el sexo.. por eso el tema del consentimiento ha sido tan irrumpido por hombres que no nos escuchan cuando les decimos que no y siguen besándonos o tocándonos. 

¿De dónde saldrá esa fragilidad que tanto nos deja mudas cuando tenemos que decir NO? Seguiré cuestionándomelo y quiero que ustedes también lo hagan.

Lo que quiero contarles hoy, es lo que ha significado para mi no decir NO cuando lo creía necesario. 

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Podcast 5: 10 años en la anorexia

Una entrevista a Ivo Orozco

Hoy tenemos como invitada a Ivo Orozco, una mujer de 30 años, colombiana y dedicada a la actuación.
Desde muy joven ha trabajado en televisión en producciones como “Francisco el matemático”, “A Corazón Abierto”, “Tres Caínes”, “Tu Voz Estéreo”, entre otras.
Se ha formado en Colombia en escuelas como Misi Teatro Musical y el Teatro Nacional. También se ha formado en el exterior en Estados Unidos, Argentina e Italia.
Sufrió de anorexia por 10 años y hace 4 años se recuperó completamente. Hoy nos inspira con su historia y con su fuerza.
¡Disfrútenlo!

Recuerden que nos pueden seguir en nuestro Instagram 🙂 www.instagram.com/hablandosolas/anorexiatrastornospodcasthistoriasdevida

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Podcast 4: El amor en los tiempos de la cuarentena

Volvieron las entrenadoras desenfrenadas, las recetas saludables, los llamados a mantener la calma …pero también la figura.
Volvieron todas las cosas que silencié y ahora todo es peor,
Me siento peor y trato de escabullirme entre las cobijas para que la presión no me invada.

Bienvenidos y bienvivas a otro episodio más de Hablando Solas, el podcast.

La cuarentena nos agarró con los calzones abajo a muchos y a muchas. Nuestras rutinas cambiaron, nuestra forma de trabajar y estudiar se transformó y lo mismo pasó con nuestras relaciones sociales; el skype, hangouts, FaceTime, Teams y Zoom se volvieron nuestros bares y salas de casa para echar chisme con nuestros conocidos. Y aunque esas dinámicas nos hacen sentir algún tipo de compañía, el sentimiento de soledad es inevitable.

Les voy a contar un poco cómo me ha ido a mi, por si de repente sienten alguna conexión y pueden hallar respuestas. En medio de mi monólogo saldrán algunos tips que les pueden servir.

Cuando anunciaron la cuarentena obligatoria, me sentí muy agradecida de poder trabajar en casa porque poder hacerlo es todo un privilegio. Pero a la vez, pensé en toda la gente que vive del comercio y de la gente que visita sus negocios. Me abrumó mucho ese sentimiento y cuando me quejaba por cosas del trabajo, recordaba a todas esas personas y volvía a mi sentimiento de agradecimiento.

Luego vino el sentimiento de miedo.. lo que más he sentido. Miedo e incertidumbre. Miedo al mañana,  “¿Me quedaré sin trabajo? ¿terminaré con mi pareja? ¿ qué voy a hacer si esto se alarga? ¿cómo voy a hacer ejercicio si me da mamera hacerlo desde casa? ” “Si lo hago desde casa no sudo igual que en el gimnasio…” y una y otra vez estas frases  habitaban mis pensamientos.

La hora del desayuno , del almuerzo y de la comida, se llenaron de “trampas” . Empecé a llenar las comidas de harinas, a quitarlas y así sucesivamente. Empecé a comerme mis sentimientos, porque ya no puedo vomitarlos. Ya no quiero.

Me empecé a castigar por no poder hacer ejercicio, y es que bueno, en el próximo capítulo les cuento un poco más de esa relación.. pero en resumen estaba aprendiendo de mi toxicidad con ese tema y dejándolo atrás. 

Como me sentía tan abrumada por comer y no hacer ejercicio, las mañanas eran horribles. Además a todo el mundo le dio por subir posts de sus entrenamientos en casa. Los miraba e ignoraba pero en mi cabeza quedaba igual “juepucha, todos entrenan menos yo”

 Lloraba en la ducha y trataba de abrazarme para sentir algún alivio. Entraba al cuarto y me tomaba mis gotas para la ansiedad y la depresión, porque estoy medicada, así sean homeopatía gotas, lo estoy. Y trataba, trato de tomarlas conscientemente y deseando que el día no me aturda, no me derrumbe. 

Trabajo en publicidad y los horarios desde casa se me han extendido absurdamente. Las videollamadas y pendientes se acumulan, la presión que hay, las responsabilidades.. siento que todo se me amontona y que quisiera soltarme, rendirme y aplastarme en esa montonera. Pero aquí sigo, así sea en pijama, respondiendo mails todo el día y en la noche, escuchando a los profesores hablar desde sus clases online.

Luché todos estos días por escucharme y soltar esas cosas que para mi siguen importando en cuanto a mi físico. Digamos que tuve un mini periodo de abstinencia por no hacer ejercicio y eso hizo que mi cabeza empezara a trabajar ansiosamente más de la cuenta. Así que opté por hacer un trabajo interno todas las noches antes de dormir: escribir en mi diario y hablarme bonito.

Siempre vamos a tener algo para escribir en un papel. Los pensamientos, las emociones que hayan llegado ese día. Siempre es muy liberador escribirlas porque podemos hacer nuestro análisis del día. Y cuando terminamos de escribir, llegamos a la mejor parte: hablarse bonito.

Lo que yo hago es, cuando ya voy a acostarme, me acuesto boca arriba y empiezo a respirar profundamente diciéndome lo que nunca me digo: Soy fuerte soy valiosa, soy una dura, soy inteligente, soy hermosa, soy poderosa. Y lo repito muchas veces incluso hasta lloro, porque se que en el día no me siento así y duele. Duele mucho.
Repito unas veces y me quedo dormida. 

Ayer, después de esos días de desapego al ejercicio, me volvieron las ganas, la energía para entrenar. 
Busqué un video de youtube, para hacer cardio, piernas y booty y me sentí poderosa de nuevo. Fue un instante para mi cabeza maravilloso. No sentí más la presión de mis jefes, solamente era yo y mi respiración agitada. 

No pensé en mi físico sino en cómo me sentía. Hoy no hice ejercicio (porque estoy muy adolorida y no me puedo ni agachar jaja) pero no pasa nada si no entreno hoy, si hoy me como un chocolate, si veo a muchas entrenando. No pasa nada HOY porque me siento tranquila. Habitar el hoy es muy complicado… siempre vivimos pensando en el mañana. Pero siempre será incierto. Mañana no sé si pueda hacer ejercicio y no me voy a enloquecer con ese interrogante, mañana no sé si siga con empleo, mañana no sé si me enferme, mañana no sé si coma bien o coma mal. El diario me ayuda a aterrizar mi hoy, y sobre todo a aterrizar mis aprendizajes del día.
A esas hojas que escriban, métanle una frase de lo que aprendieron. Siempre aprendemos algo, ningún día pasa desapercibido. Hablen de sus emociones, eso también ayuda mucho.

Estamos haciendo el ejercicio con la comunidad de hablar cada domingo por zoom y es muy valioso.

Demostrémonos que este encierro es liberador, que somos más grandes de lo que creemos, que los días malos pasan y que lo importante siempre será lo que sentimos dentro.
Pidan ayuda, hablen con sus terapeutas, si creen que deben cambiar su medicina, háblenlo, si creen tener un problema con la comida afróntenlo, pero la culpa no es de la cuarentena, la culpa es nuestra por no coger al toro por los cuernos y comernos lo que sentimos.

¡Gracias!

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Podcast 3 : El miedo a las cenas navideñas

Navidad es una época en donde la comida es la protagonista.
¿Cómo podemos cuidarnos de nuestros impulsos y miedos?
En este episodio mencionamos algunas cosas para tener en cuenta.

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Podcast – Episodio 2: De las tallas y otros demonios.

Ni un número o una letra pueden definirnos.

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Sobreviví

Sobreviví a mi nostalgia,
a los poemas incompletos,
a enfrentar a los leones vacía
y a romperme la piel con palabras.

Sobreviví a mi ira del domingo,
a tus miradas desviadas,
a mi sed incontrolable,
y a mi llanto;
el incansable,
el tímido,
el que resuena en mis sábanas cuando nadie está en casa,
y quien es mi casa.

Sobreviví a lo que perdí de mí,
a toda la humedad que me desgarró por dentro,
pero nada me inundó,
nada me mató.

Sobreviví a perderlo todo
y por eso sé que mi tesoro, 
mi casa más grande, 
mi pañuelo
soy yo.


Por Gabriela Delgado

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Poemas

Tanto

Tanto me gritaron,
que las fotos escondí,
porque veían lo que me “sobraba”
y no lo que tenía por decir.

Tanto me gritaron,
que me hice de papel,
y esos centímetros dolían tanto,
que en el inodoro los maté.

Tanto me gritaron,
que mi apellidó hasta negué,
por no ser lo que ellos querían,
de una niña a sus diez.

Tanto me gritaron,
pero yo también grité,
grito,
gritaré,
que esta soy,
esta seré.


Por Gabriela Delgado